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LAS EMOCIONES Y EL TDA-H


Los factores emocionales no se deben olvidar


Es relevante entender el proceso emocional de estas personas. Existe un alto índice de comorbilidad, es decir, otros trastornos que conviven con el TDAH, tales como ansiedad, estrés o depresión.




Lo primero, comprender que lo que moviliza la energía productora de emociones, pensamientos, etc. en el cerebro son los deseos, activa nuestras emociones. Esto a su vez, pone en marcha la maquinaria de los pensamientos, de cómo conseguir lo que deseamos, necesitamos y se traduce en una acción, un comportamiento.


En el área prefrontal o corteza prefrontal, hay un sistema neuronal donde se encuentran las funciones ejecutivas, que es lo que permite tomar consciencia sobre lo que estás sintiendo, pensando o haciendo. Es la que controla los procesos cognitivos, para que los movimientos, comportamientos y conductas que se vayan a realizar, sean los apropiados al momento y lugar concreto. Todo este proceso, tiene una repercusión. En las personas con TDAH, estos deseos, pensamientos o acciones y decisiones, se realizan a nivel inconsciente. No tienen la capacidad de tomar control y consciencia sobre ello. Es decir, la valoración previa, de forma reflexiva, de las consecuencias de elegir una acción u otra y que, esa elección, va a derivar en algo positivo, un bienestar para mí o me a repercutir negativamente, sería algo que estas personas no realizan, al ser impulsivas en sus acciones, sin ese filtro cauto de consideración sobre las consecuencias.


Si no genera un impacto adaptativo a las exigencias de la escuela/ académicas, a las rutinas educativas de su casa o se realiza una buena gestión desde las familias o desde las demandas sociales y relaciones con sus iguales, presentaran la singularidad neurológica, pero no un nivel de trastorno, es decir no tienen una dificultad adaptativa.


En la mayoría de los casos, si genera un problema adaptativo a las demandas del ambiente, ya que las funciones ejecutivas nos permiten tener una buena herramienta adaptativa. Esta dificultad conlleva carga emocional importante, diferente a otras personas.


Para contextualizar, las emociones, son la activación de una descarga química que provocan una reacción física. De ahí, el cerebro se pone en marcha, en un pensamiento, buscando una respuesta, conducta, para aumentar la sensación agradable o disminuir la desagradable.


La memoria de las emociones, no tiene olvido y no requiere del recuerdo. Por lo tanto, no necesita la evocación de la memoria para ser recordadas, no se activa el olvido. Se asocia una experiencia que se aviva, es decir, se recuerda la emoción, la respuesta física y la conducta más eficaz con relación a ella, como una réplica automática.


La dificultad competencial, es decir, tengo afectación y debo afrontar un aprendizaje que requiere de mi concentración, perseverancia, organización, solicita un coste muy alto para ellas. Las emociones se activan, se ponen alerta, se anticipan, asociado a las experiencias del proceso de aprendizaje. Cuando tengo que hacer frente a la tarea, se reafirman, a diario, de forma constante, crónica. Las situaciones a las que se enfrentan, son la incomprensión que se asocia a la injusticia (herida de injusticia).


Por otra parte, el sistema atencional se dirige a las cosas que nos llaman la atención sin control sobre ella. Es decir, la atención es inconsciente, por eso, pueden estar horas haciendo algo que les gusta, pero la concentración no funciona así.  Ésta, es consciente, debes tomar el control de los focos atencionales y eso, exige mucha energía, fatiga, para sostenerla en el tiempo.


La función ejecutiva es el sistema que nos permite mantener la consciencia de lo que estoy haciendo y pensando. No tienen la percepción de qué va a ocurrir, cuando mi atención se ha ido a otra cosa, no hago lo que se supone que debería hacer y no me he preparado anímicamente para la respuesta del ambiente. Están constantemente con dificultades de adaptación al entorno por su problema atencional, que implica una carga de atribuciones. Referidas a comentarios que los/as demás nos dicen de nosotros/as mismos/as, la imagen, lo que pienso de ti, en este caso, generalmente negativas. Son repetidas de forma continua por el entorno escolar, familiar y de los/as iguales. Relacionado directamente con el autoconcepto y autoestima.



Está demostrado, que los/as niños/as con TDAH invierten, entre 3 a 5 veces, más tiempo en las tareas escolares que el resto del alumnado (tareas escolares, clases de apoyo, sesiones de psicopedagogía, psicoterapia, etc.), aun así, se les atribuye el calificativo de ””vago/a”. Esto se debe a que no lo hacen de forma autónoma, automática, sin que se les diga que lo hagan, que se le obligue y supervisen de forma persistente. Por ello, se desvanece la visión del esfuerzo que realizan. Se pierde la perspectiva, los retos a los que son expuestos a diario y las habilidades o destrezas que se necesitan para conseguir los objetivos, están lejos de las que poseen. Lo que representa la no consecución de logros y el esfuerzo (estrategias compensatorias), la eficacia, la eficiencia, se resienten.


Este, es solo un ejemplo, de las atribuciones que se les hace, a las que están sometidos/as por el simple hecho de tener los síntomas propios de su trastorno.


No se nos debe olvidar, que las personas que tienen algún tipo de neurodiversidad, realizan un sobre esfuerzo constante en la vida diaria, tanto a nivel académico, como familiar y social que les fatiga y no se les tiene en cuenta.


En el caso de las personas con TDA-H, además se pierde la perspectiva de su sintomatología, donde se desvanece la compresión, el porqué de sus conductas y la afectación emocional que de todo ello se deriva.


Arancha Fdez- Cavada Puentes

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